“Desgraciadamente,
el escepticismo es generalmente la marca de la ignorancia y de la fatuidad”
Artault
de Vevey
Imagínate
que sabes mucho sobre un tema, ya sea porque lo has estudiado, porque te
encanta y estás al día sobre él, porque te dedicas a algo relacionado… Y
entonces llega alguien, que no sabe más que lo que ha podido ver por la tele e
intenta rebatirte tus argumentos. ¿Una propuesta? Escúchale y discute. No con
idea de convencerle sino para conocer sus puntos de vista: siempre se puede
aprender de los conocimientos de los demás.
Aunque
también es cierto que a veces cansa, y mucho, escuchar las mismas frases. Sobre
todo si siempre hay “un alguien” que te machaca cada vez que te ve. Entonces,
es mejor alejarse. A mi me pasa, por ejemplo con la comida. Siendo vegetariana
se complican las comidas:
- Los
humanos somos omnívoros. No podemos vivir sin carne.
(¿¡Pues
entonces yo qué soy!? Un zombie)
- Las
proteínas animales son necesarias para crear el músculo.
(Criaturita:
¿realmente sabes lo qué es una proteína? Porque los herbívoros no toman proteínas animales y bien hermosos que están )
Lo
mismo sucede con las Terapias Tradicionales (Fitoterapia, Aromaterapia,
Medicina China) o las denominadas Alternativas (Musicoterapia, Homeopatía…)
Siempre hay alguien que te dice aquello de:
- Yo no creo en ellas.
- Yo tampoco pongo en un altar a las aspirinas, la verdad…
- No están demostradas científicamente.
- La existencia de Dios tampoco y menudo
tinglado hay montado…
La de
“No está demostrado científicamente” me gusta especialmente.
¿Sabes lo que
quiere decir “científicamente”?
¿A caso, cuando tomas un medicamento dado por
el médico convencional te lees los estudios científicos que hay sobre él?
Porque
de estudios hay muchos, y según qué laboratorio los haga puede haber resultados
MUY diferentes. Opino que la evidencia científica es necesaria. Pero también la
experiencia. Para patologías graves no hay duda: acudir al especialista y
complementar con todo lo tradicional que se pueda. Pero si unas bolitas de
homeopatía me calman un dolor de cabeza: ¿qué más da que sea efecto placebo?
¡Pastillita que me he ahorrado!
Aún y
así la Aromaterapia
me gusta porque tiene base científica, que no apela solo a lo
energético, y por tanto es más amiga de los escépticos. Como ya he explicado
anteriormente la
Aromatología (Aromaterapia Científica) estudia las diferentes
moléculas aromáticas y cómo éstas, a través de la piel o la olfacción, intervienen
en los procesos fisiológicos de nuestro organismo. Cada molécula (reconocida a
través de estudios clínicos y trabajos de investigación diversos) se estudia y
se clasifica según su actividad farmacológica o toxicológica. Un ejemplo que
encontramos en la bibliografía de AromaZone: la molécula 1,8-cineol tiene
propiedades expectorantes a nivel respiratorio, y si además se encuentra en
sinergia con el α-terapineol, el resultado será una actividad antiviral
reforzada.
María Paz Arraiza, bióloga, coordinadora del curso sobre el
uso industrial de las plantas aromáticas y medicinales, en la Universidad Politécnica
de Madrid explica que: “según
los grupos químicos que contengan los aceites esenciales producirán unos
efectos u otros. Si pertenecen al grupo de los compuestos aldehídos tienen
propiedades hipotensoras y sedantes. Si es al de cetonas son neurotóxicos,
potencialmente abortivos a la vez que regeneradores celulares. Los fenoles son
un estimulante inmunológico, pero también irritantes (por ejemplo, el eugenol,
que se encuentra en muchas especies como en el aceite esencial de clavo, es un
potente bactericida y anestésico, empleado mucho en odontología). En el caso
del grupo de los alcoholes, como el mentol (uno de los
responsables del sabor y el olor de la menta) y el geraniol, tiene propiedades
antimicrobianas, antisépticas y tonificantes. Si son esteres son sedantes,
antiespasmódicos y antifúngicos. En el caso de éteres son expectorantes y estimulantes.
Y si pertenecen al grupo de los terpenos (abundantes en el aceite esencial de
manzanilla, lavanda y romero) son estimulantes y descongestionantes”
Por
tanto, un espíritu matemático y lógico tendrá respuestas a sus preguntas cuando
comprenda la relación entre bioquímica aromática y las aplicaciones
terapéuticas. Pero se hace necesaria una mente abierta para disfrutar de todos
los beneficios de la
Aromaterapia…
“Si no
miramos más allá del horizonte, estaremos perdidos”
I.
Serrano