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sábado, 21 de diciembre de 2013

El suicidio homeopático y las precauciones de la Aromaterapia

Hace unos días escribía la entrada “La homeopatía se cura leyendo…” y hoy quería compartir con vosotros una noticia que me pareció muy interesante: El suicidio homeopático.

Sí, sí. Un grupo de personas compra gran cantidad de un producto homeopático y toma una “sobre dosis”. Y, oh, milagro, ¡siguen vivos! Esta iniciativa se llevó a cabo para demostrar la ineficacia de la homeopatía, puesto que si fuera eficaz, al tomar una sobredosis, debería producir algún mal…

Muy visual, si más no. Pero cuidado. Ante la homeopatía podríamos decir: dejadme gastar en lo que quiera que total, esas bolitas de azúcar mal no me van a hacer, y si me estoy autoengañando, pues… es mi decisión.

Pero no sucede igual con todas las terapias o medicinas complementarias o tradicionales. Recordemos las precauciones ante el uso de los aceites esenciales.

Si te encuentras mal: al médico. No hay más duda. Y si decides utilizar productos de aromaterapia házselo saber. Si tomas medicación, habla con él o con tu farmacéutico. Y compra SIEMPRE productos ya preparados, de farmacéuticas de confianza y que los aceites sean quimiotipados. A partir de aquí: la aromaterapia no es una medicina oficial, los aceites nos son medicamentos y no hay evidencia científica. Los aceites esenciales nos ayudarán a sentirnos mejor, nos acompañarán y nos ayudarán con pequeños problemillas (picadura de mosquito, malestar…) ESTE BLOG NO PRETENDE SER TU MÉDICO. Solo comparto mis experiencias y propuestas bibliográficas. TÚ ERES EL ÚNICO RESPONSABLE DE TU SALUD. Y si decides probar la aromaterapia lo debes hacer respetando las precauciones de empleo y responsabilizándote de posibles efectos no deseados. Así que, CONSEJO: antes de probar, ¡aprovecha y disfruta de algún cursillo! 


Los aceites esenciales no son inocuos. Mal utilizados pueden ser peligrosos:

-Los aceites esenciales nunca se deben inyectar vía intramuscular o intravenosa.
-Algunos aceites son neurotóxicos, no se deben oler durante mucho rato.
-NUNCA se usarán en embarazadas, mujeres lactantes, niños o ancianos si no tenemos conocimientos adecuados sobre dichos aceites o el consejo de un aromaterapeuta.
-Como algunos aceites tienen efecto hormonal atención a su uso en pacientes con cáncer, inmunodeprimidos, durante la menstruación, si se toman anticonceptivos o se tienen problemas hormonales…
-Hay aceites fotosensibles, no tomar el sol después de su uso.
-Otros son irritantes y se deben utilizar siempre diluidos.
-Al ser productos químicos podrían hacer interacción con otros medicamentos y tratamientos, es necesario que supervise su utilización un especialista en el tema.
-No se utilizarán en el ojo o el conducto auditivo y para las mucosas bucales o ano-genitales siempre diluido y habiendo consultado antes a vuestro médico.

¿Dudas? Normal. Algunas ideas para saber más:






Estudios científicos:


No olvides que la evidencia científica se afirma cuando hay suficiente número de estudios, parece que  de momento esto no es así (podéis consultar COCHRANE), pero eso no quiere decir que no haya gran cantidad de estudios que prueban la efectividad de las moléculas que componen los aceites esenciales, así como la evidencia clínica, la propia experiencia, la experiencia de uso tradicional... 

¡Sigamos disfrutando de los aromas y sigamos investigando!



martes, 10 de diciembre de 2013

La homeopatía se cura leyendo...

A raíz de la noticia de la regulación de los productos homeopáticos como medicamentos ha surgido el gran debate. Detractores y fieles usuarios se tiran de los pelos por diversas razones. Que si no está demostrado científicamente y por tanto no hay evidencia científica. Que si es un negocio de las farmacéuticas y las bolitas son solo un placebo que engaña a los bobos. Que al no tener indicaciones terapéuticas no debería ser considerada medicamento… La regulación de la homeopatía aparece como un interés económico más. Se quiere regular antes de decidir si es o no un medicamento, si es o no efectiva…


Yo no tengo una opinión fundada al respecto pero debo reconocer que cuando leí la frase “la homeopatía se cura leyendo” en uno de los blogs médicos que sigo me dio mucha pena. Pena porque desde el estamento médico se nos sigue considerando a los usuarios como bestias pardas sin capacidad de discernimiento, reflexión o argumentación. Pena porque se sigue creyendo que solo aquello demostrado científicamente puede ser efectivo, válido, real. Pena porque se sigue creyendo que la investigación científica permite la seguridad de los medicamentos que tomamos (¡cuántos medicamentos “evidenciados” y comercializados han resultado después ser muy dañinos y retirados!) Pena porque se sigue creyendo que la Ciencia está libre de intereses económicos… Pena porque se relega a un segundo plano el camino de las técnicas cualitativas (aquellas que recogen los sentimientos, experiencias, emociones, vivencias…) y que son la base de las Ciencias Sociales (¡que también son Ciencia!)

Yo no sé “si creo en la homeopatía”. Yo no sé “si funciona”. Y me niego a utilizar el “a mí me funciona”, vaya a ser que ciertos sectores de la sociedad me crean tonta y ya no me permitan votar, o estudiar, o expresarme… Quizá aún no tenga una opinión sobre la homeopatía, pero sí sobre el jaleo que se está formando.

Si la regulación es un intento de ganar dinero, será como con la medicina alopática. A la que le dan igual las causas y solo trata signos y síntomas, a la que le dan igual todos los aspectos psicosociales o relacionales de la salud y la enfermedad. Además, hay unas normas que exigen que los medicamentos sean científicamente probados, si la homeopatía no se puede demostrar científicamente, estará contradiciendo estas normas y por tanto no debería ser considerada un medicamento.

Abanderar el “solo es un placebo” me parece de un extremo paternalismo en un momento en el que la autonomía y los derechos de los pacientes (queremos ser “actientes”) deberían ser respetados. Quizá justamente habría que estudiar dicho efecto placebo. Si la comunidad científica está tan convencida de que esto es así y cada vez más personas utilizan la homeopatía porque “a ellos les funciona”, ¿no habría que valorar si el efecto placebo está ayudando de alguna manera? ¿Sería esto condenable?

Entiendo el interés de la comunidad médica en protegernos de la charlatanería, de los engaños y de los posibles peligros de terapias milagro que nos alejarían de la medicación que realmente nos puede ayudar. Totalmente comprensible y de agradecer porque NUNCA debemos sustiuir tratamientos efectivos y reconocidos por terapias no constrastadas. Pero la fina línea del paternalismo tiende a aparecer.
Ah, el paternalismo. Los mismos que te dicen que te informes, que no te dejes engañar por las terapias alternativas buscan que dependas de un sistema un tanto extraño:

- Me duele la cabeza.
- No te automediques.
- Me voy a urgencias... (porque me duele AHORA y no se si me dolerá en un mes cuando tenga la visita con el de cabecera
- ¿Has venido a urgencias por un dolor de cabeza? ¡Las urgencias están saturadas, es que la gente consulta por nada!
- ¿Y cómo sabré si es nada o tengo algo grave?
- ...
- En realidad, creo que me duele por estrés, porque tengo muchos problemas económicos, cuido a una persona dependiente, estoy en tensión, tengo la espalda siempre inflamada...
- Pastillita.
- Ya, pero eso no tratará las causas, ¿no? (porque son psicosociales ;)
- Pastillita.
- O_O

Bueno, algunos te animan a que comas sano, hagas ejercicio... ¿Cómo? Si no hay ni tiempo ni dinero... Si hay que ir a trabajar aunque te estés muriendo...

El quid de la cuestión está la educación en salud, en la promoción de la salud y en el respeto a la autonomía de la persona. Nos dicen que la homeopatía “se cura leyendo” pero leyendo, ¿el qué?

Los Colegios profesionales de Médicos, Enfermeros o Farmacéuticos enseñan Homeopatía. Te encuentras prescripción en las consultas de medicina de familia del CAP, ¡incluso en las “naturales” nuevas salas de partos! Las Universidades ofrecen posgrados sobre homeopatía. Por otro lado, y con razón, asociaciones de estudiantes de medicina o de médicos, químicos y otros científicos te dicen que la Homeopatía es un chanchullo. Como sucedió con la vacuna del papiloma humano, que si sí, que si no, que si hay evidencia pero la venden como les conviene, que si se pone a menores sin preguntar sobre su actividad sexual, que si se pone en colegios en vez de en el CAP, que si hay niñas con serios efectos secundarios, que si unos dicen que sí y otros te dicen que no, que es totalmente voluntario pero si te niegas se te señalará con el dedo…
Con la Aromaterapia nos sucede lo mismo. Hay estudios que avalan su eficacia pero no se puede hablar de evidencia científica. Ahora es la Homeopatía, mañana serán los aceites esenciales.

No hay evidencia de la efectividad de la Aromaterapia durante el parto (Sociedad Madrileña de Medicina de Familia)
Estudio en PubMed: la Aromaterapia demuestra su validez durante el parto para ayudar contra la ansiedad y el miedo.
Estudio en PubMed: Aromaterapia útil en la menopausia.
Cochrane: el ae de menta en náuseas postoperatorias, mejor que placebo, pero peor que tto. habituales.
Lavanda: insuficiente evidencia (que no es lo mismo que ineficaz)

¿A quién creer? Si tengo esta información contradictoria, ¿qué debo hacer?

Seguir leyendo, sí señor, informarme, valorar la información, elaborarla, tomar una decisión, argumentarla y aceptar sus consecuencias. Y pedir que se respete. Porque hasta que TODA la comunidad científica no se ponga de acuerdo, nosotros tampoco podremos hacerlo…

Yo no me voy a posicionar ni a favor ni en contra. Yo confío en que:


No sustituirás a tu médico por ninguna terapia, porque éstas, justamente, son complementarias y él debe saber que las usas.

Serás capaz de valorar lo que te funciona o no, si te están engañando, si te estás autoengañando.

Conocerás y respetarás las precauciones de empleo de cualquier producto homeopático, fitoterapéutico, aromaterapéutico…

Entenderás la salud como un equilibrio biopsicosocial (y porqué no, emocional y espiritual…) y priorizarás la prevención: intentando comer sano, hacer ejercicio, no tener hábitos tóxicos, potenciar aquello que te gusta, estar con los que amas…

Exigirás que se respeten tu autonomía y tus derechos como usuario del sistema sanitario. Respetarás tus deberes de la misma manera.


La Evidencia Científica es necesaria. Mucho. Pero también las experiencias de los pacientes. ¿Un ejemplo? El maltrato psicológico. Desde las Ciencias Sociales podemos pasar cuestionarios y hacer estadísticas (¿Te sentías maltratado? Sí/No) pero lo que nos enriquece son los relatos, los matices, las experiencias de las personas afectadas… 

El amor, el bienestar con un abrazo, la sonrisa ante una melodía… No sé si estarán demostrados científicamente… Pero qué bien sientan, ¿verdad? Qué bien sientan… 

martes, 23 de abril de 2013

De Sant Jordi y Goethe...

Es cierto que en nuestro camino se cruzan personas que se configuran como auténticos maestros... Con algunas de esas personas tal solo tienes un contacto virtual pero aún y así te descubren el mundo, te enseñan y acompañan...

Y además, a veces, las casualidades llegan por arte de magia. Justo acabo una asignatura sobre la filosofía de Goethe y cómo ésta inspiró algunos movimientos naturistas y me encuentro con una propuesta fantástica de la aromatóloga Antonia Jover, el libro "Rencontrer les plantes, approche selon la méthode de Goethe" de los autores Escriva y Florin.

¡Una gran idea para este Sant Jordi!


The Soul of the Rose (Waterhouse)
Feliç Sant Jordi!



miércoles, 16 de enero de 2013

Aromaterapia, ¿qué es, cómo empiezo?


He escrito algunas entradas intentado aproximar los aceites esenciales a los lectores interesados. Aún y así de tanto en tanto me llega alguna pregunta vía mail así que he pensado en hacer un pequeño resumen (vías de administración, precauciones) aprovechando una de mis últimas adquisiciones: un pequeño libro de la farmacéutica aromatóloga Danièle Festy, que explica con mucha sencillez todo lo necesario para iniciarse en la Aromaterapia.


¿Qué es la Aromaterapia?

La Aromaterapia es la terapia médica que ayuda a mantener nuestro bienestar mediante los aceites esenciales. Es parte de la fitoterapia, porque los ae se obtienen de las plantas. Es una terapia potente, porque las sustancias químicas que componen los ae pueden dar problemas con su uso, por lo que es imprescindible ser precavido, preguntar a los expertos y seguir las precauciones de empleo.


¿Cómo se obtiene un aceite esencial?

Hay diversos procesos pero el que nos dará las mejores moléculas aromáticas será el de destilación por vapor de agua. Se necesitarán plantas aromáticas para su obtención, a veces en muy grandes cantidades. Es por eso que la etiqueta “aceite esencial de fresa” os tiene que hacer dudar porque la fresa no es una planta aromática.
Las esencias, aunque normalmente las llamamos también aceites esenciales, se extraen de los cítricos, por el método de expresión de la cáscara.

Un ae estará compuesto por terpenos, alcoholes, aldehídos… Y serán estas moléculas las que nos darán sus propiedades terapéuticas.


¿Cómo utilizamos los ae?

Por vía oral, en supositorio u óvulo vaginal (siempre bajo prescripción médica o de un farmacéutico aromatólogo, o con preparados de marcas de confianza). Por vía “respiratoria”:

-     Inhalación seca: directamente del bote, sobre un pañuelo…
-     Inhalación húmeda: sobre un bol de agua calentita…
-  Mediante difusión atmosférica: cada día hay más propuestas para que la difusión sea un auténtico placer.

Sobre la piel: en masaje, de manera local…



¿Dónde comprar los mejores aceites esenciales?

Sea farmacia, parafarmacia, herbolario, tienda de dietética… buscad lugares de confianza, donde los profesionales que nos atienden sepan lo que nos venden y leed un poquito antes de ir a comprar, para saber qué queréis y nadie os engañe.

Con la marca, lo mismo. Marcas reconocidas de laboratorios serios, 100% naturales y puros, y si son Bio, mejor. En la etiqueta se tieneque especificar: fecha de fabricación, fecha de caducidad, origen de la planta, nombre en latín de la planta y quimiotipo.
¿Por qué? Porque una planta aromática puede dar aceites esenciales muy diferentes entre ellos según la parte utilizada, el lugar de origen y por tanto pueden tener actividades terapéuticas o toxicidad diferente. 
Así que, nada de aceites sintéticos o de los propuestos para“quemadores” pues si los utilizáis como si fueran aceites esenciales os puedendar problemas.


¿Qué es el quimiotipo?

El concepto QUIMIOTIPO (qt) nos ayuda a entender cuál es la molécula presente mayoritariamente en el aceite esencial que tenemos entre manos, es decir, que nos define  las moléculas aromáticas que lo componen. 

Actualmente, son muchas las marcas de aceites esenciales que utilizan los conceptos “bioquímicamente definido”, “químicamente especificado” o “botánicamente definido” para referirse a las moléculas presentes en el aceite esencial. En castellano algunas casas de aromaterapia están utilizando:
AEBBD (Aceites Esenciales Botánica y Bioquímicamente Definidos)



No importa qué nombre le demos siempre y cuando en la etiqueta del aceite esencial se muestre.


Precauciones de empleo

Imperativas. Dependen de cada aceite esencial por lo que es imprescindible tener un mínimo de conocimiento para usarlos, usar obras de referencias serias y respetar las dosis recomendadas. No experimentes sin haber leído, sin haberte informado, sin haber hecho antes algún curso introductorio (te recomiendo los de Antonia Jover, los de Pranarôm, los que dan en Colegios de Enfermería o Farmacia, los de Heilpraktiker Institut…)

-  Niños, bebés, ancianos, personas muy enfermas: no os arriesguéis. Hay aceites fantásticos para ellos, comprad formulas ya preparadas en farmacia, de casas reconocidas y para patologías o estados muy complicados no juguéis, que lo haga un profesional.
-   Embarazo y lactancia: lo mismo.
-   Nunca se deben inyectar vía intramuscular o intravenosa.
-   Algunos aceites son neurotóxicos, no se deben oler durante mucho rato.
- Como algunos aceites tienen efecto hormonal atención a su uso en pacientes con cáncer, inmunodeprimidos, durante la menstruación, si se toman anticonceptivos o se tienen problemas hormonales…
-  Hay aceites fotosensibles, no tomar el sol después de su uso.
-  Otros son irritantes y se deben utilizar siempre diluidos.
-  Al ser productos químicos podrían hacer interacción con otros medicamentos y tratamientos, es necesario que supervise su utilización un especialista en el tema.
-  No se utilizarán en el ojo o el conducto auditivo y para las mucosas bucales o ano-genitales siempre diluido y habiendo consultado antes a vuestro terapeuta.

Así que, sobre todo, mucho cuidado con la automedicación...
Disfrutad de los aromas con cabeza.









sábado, 12 de enero de 2013

Aromaterapia, ¿sí o no?


El otro día acompañé a un amigo a la sede del instituto oficial de idiomas donde estudia inglés. Mientras él realizaba unos trámites decidí esperarme en la biblioteca. Al abrir la puerta sentí un olor que enseguida me resultó familiar… ¡y mil recuerdos se agolparon en mi mente! Era el mismo olor de la biblioteca de mi barrio. No la de ahora, que está en un edificio reformado, grande y de estética moderna, no. La de antes. La que estaba en un edificio antiguo y feo. En la que me pasaba horas cada verano, en la que buscábamos información para hacer trabajos (¡qué de tiempo hubiéramos ahorrado con Internet!), en la que me escondía de mis problemillas leyendo cómics…  Se agolparon mil recuerdos en mi mente que tenía escondidos en una cajita: un beso robado entre estanterías, las historias de héroes de ficción, los continuos “shhhh” de la funcionaria, (una mujer de por lo menos 150 kilos que no sabía lo que era depilarse el mentón), alguna que otra discusión en voz baja, el hacer las paces entre risas (y el “shhhh” de la funcionaria, ya enfadada), descubrimientos a todo color…

Por un momento, creí estar allí. Olvidé preocupaciones y problemas. Viajé hasta mis 14 años, a un lugar en el que tenías que rezar a los ordenadores para que te dieran alguna respuesta…

¿Alguien puede negar que esto sucede? ¿Hace falta que lo “demostremos científicamente”? ¿O nos basta con oler unas flores y “teletransportarnos” a un verano, a un instante, a un recuerdo concreto y poder revivirlo?

También sucede al revés, por supuesto. Un aroma nos puede traer recuerdos desagradables, malos momentos vividos que teníamos escondidos. 


La pregunta es, aromaterapia, ¿sí o no?
¿No “crees” en las terapias alternativas? ¿Aunque haya estudios científicos que avalan el potencial de los aceites esenciales crees que no son suficientes porque no hablamos de evidencia científica? ¡No pasa nada!

¿Por qué no disfrutas tan solo del fantástico aroma de los aceites esenciales y esencias cítricas? La Aromaterapia nos puede servir para nuestro bienestar: baños relajantes, difusión de aromas en el hogar, creación de cosméticos caseros, viajes a recuerdos dormidos… No cierres tu mente. Descubre cosas nuevas, nunca sabes qué te vas a encontrar… 

domingo, 15 de abril de 2012

Automedicación

Hace ya algún tiempo asistí a la presentación de un producto cosmético en una farmacia del lugar donde vivía. La verdad es que fue una tarde muy agradable porque era como encontrarse entre amigos. Debido a esta confianza, al acabar la presentación la conversación dio varias vueltas hasta que nos encontramos debatiendo sobre terapias y medicinas tradicionales y alternativas.
La dueña de la farmacia nos comentó que había dejado de vender complementos alimenticios, infusiones de hierbas o parches para adelgazar que llevaran algas. Según ella, los compuestos activos de estos productos podían interferir con la medicación que estuviera tomando la persona, así como llegar a hacer daño en el organismo. Un ejemplo clásico: el fucus (un alga) debe ser evitado cuando hay problemas de tiroides debido a su contenido en yodo.

- “Es que la gente abusa de lo que ellos creen que son cosas naturales y como no saben pensar por sí mismos se creen todo lo que dicen los charlatanes. No se debería dejar vender estas cosas en farmacias para que no haya automedicación.”

Todos le dieron la razón. Por supuesto, yo fui la nota discordante.

- “La reflexión es lógica y está argumentada. Aún y así, por esa regla de tres, todos los medicamentos sin receta también deberían ser retirados, ¿no?”

Pastillas para la garganta, analgésicos y antiinflamatorios, cremas diversas… Me contestó que era diferente. Pero no lo es. Si yo voy a la farmacia y compro analgésico porque me duele la  cabeza puedo estar obviando otros tratamientos o alergias, si no leo el prospecto, puede haber interacciones con otros medicamentos, reacciones alérgicas…
Le hice ver que incluso yendo al médico no estamos “a salvo”. A veces el médico nos receta un medicamento para algo concreto sin tener (sin conocer o no querer conocer) en cuenta nuestro estado general, otra medicación que podamos estar tomando, incluso alimentos concretos que podrían interaccionar…

¿Por qué escribo todo esto? Para tratar el tema de la automedicación.
Desde mi humilde punto de vista la automedicación es un riesgo, sobre todo en casos graves y crónicos. Sea del tipo que sea: de medicamentos de síntesis o de medicamentos naturales. Siempre hay que consultar al profesional experto cuando tenemos una dolencia, una duda…

Pero no nos engañemos. En pleno periodo de crisis económica, de recortes… ¿qué pasa si vamos al médico cada vez que tenemos un resfriado? Que nos acusan de abusar del sistema… Y entonces, ¿qué solemos hacer?
Ir a la farmacia y comprar lo primero que nos recomiendan o echar mano del botiquín casero.

Es un mensaje contradictorio. Por un lado nos advierten de lo peligrosa que es la automedicación pero por otro nos señalan con el dedo acusador si queremos tener una relación cercana con el sistema sanitario.

Repito que para mi la automedicación es un riesgo. Pero siempre corremos riesgos. En la calle, en el trabajo… Y no por ello dejamos de salir, de vivir. Es lógico, por tanto, que intentemos buscar nuestro propio bienestar cuando nos encontramos mal: infusiones, algún medicamento para el dolor o la fiebre…

Pero esto no acaba aquí. Quizá el mayor problema es que nos tratan de tontos, de ingenuos, de no tener capacidad para decidir por nosotros mismos. Y eso es algo que debemos reivindicar, nuestra autonomía y nuestra capacidad de decisión.
Para ello es básica la educación. Si hay una buena educación en salud sabremos entender los prospectos, sabremos cuándo ir al médico, sabremos cuándo pedirle al farmacéutico que no nos dé cualquier medicamento porque padecemos esta u otra dolencia, seremos capaces de buscar respuestas por nosotros mismos, de exigir estar informados, de conocer los riesgos y los beneficios de una intervención, de pedir alternativas a los tratamientos propuestos…

Por tanto, si queréis probar las fantásticas propiedades de las medicinas tradicionales y alternativas, informaos, leed las precauciones de empleo, consultad con los profesionales de confianza, sed críticos y a la vez abiertos de mente y espíritu…

Así que, ya sabéis, si tenéis una mínima duda, no utilicéis ningún medicamento por vuestra cuenta, sea del tipo que sea, y consultad siempre al profesional competente en la materia. Si lo hacemos con cabeza, o dejéis que nadie os diga que abusáis del sistema por querer estar informados.  
Es nuestra salud.

martes, 10 de enero de 2012

Un aceite esencial un tanto engañoso

Hace algunos años una conocida me comentó que su hijo estaba usando aceite esencial de Árbol de Té para tratar el acné. Me extrañó tal elección, no porque no sea útil con los granitos, sino porque el hijo de esta señora trataba además el acné con una medicación oral bastante fuerte que deja la piel muy sensible y reseca. Le comenté que ya utilizando un tratamiento tan agresivo me extrañaba que no le hubieran propuesto alguna cremita de farmacia, con protección solar o ingredientes más específicos (que las hay) o algún ae más suave, como la lavanda.
Quizá debería haberme callado. La señora en cuestión me dijo que estaba usando ese aceite porque se lo había recomendado su médico y que lo había comprado en farmacia, por lo que no iba a cambiar porque alguien como yo (sin estudios de medicina convencional) se lo dijera. No insistí, por supuesto, yo no soy nadie para contradecir a los profesionales en sus indicaciones, ¡solo faltaría!… Y menos para dar consejos que no me han pedido o discutir por defenderme...
Pero os voy a contar alguna cosita más:

-         La médica le había indicado aceite esencial de árbol de té directamente sobre la piel.
Esto nos tiene que hacer pensar. Primero, la piel está muy sensibilizada debido al tratamiento oral contra el acné y podría irritarse fácilmente si el árbol de té no se usa diluido en algún aceite vegetal o aloe vera (que podría ser muy interesante). Segundo, el riesgo de alergia no se había tenido en cuenta. ¿Mala prescripción? ¿Mala comprensión por parte del paciente? ¿No se había dicho “aceite esencial” sino algún otro tipo de sustancia procedente del árbol del té?

-         En la caja del aceite ponía “Esencia de Árbol de Té” por un lado y “Aceite esencial de Árbol de té” en otro.
Ya sabemos que una esencia no es lo mismo que un aceite esencial. Una esencia en Aromaterapia es aquella sustancia obtenida de la expresión de la cáscara de los cítricos. Esta denominación podría hacernos pensar que no se trata de un aceite esencial sino de algún tipo de extracto aromático de esta planta pero que luego se hable de “Aceite esencial” ya contradice lo anteriormente supuesto.

-         En la etiqueta ponía “Aceite de Árbol de Té”
De nuevo contradicciones. ¿No era una “esencia” según la caja? ¿Dónde está la palabra “esencial” que aparecía antes? Además, no había ninguna indicación más. No se especificaba el nombre botánico de la planta en latín, ni la procedencia, ni las moléculas más importantes… ¡No estaban escritos ni los ingredientes ni la fuente de obtención!

Realmente nos podemos encontrar con malos productos en cualquier parte. No somos expertos en nada y nos tenemos que fiar de los profesionales. Pese a ello ser profesional de una rama del saber no implica el conocimiento general de la vida o el conocimiento específico, ¿verdad? Y unos mínimos, para no dejarnos engañar y para no equivocarnos, deberíamos conseguir: etiqueta con los ingredientes, fecha de caducidad, ir a establecimientos de confianza…

¡Un saludo aromático!

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Aceite esencial o esencia?

¿Es lo mismo un aceite esencial que una esencia? No.

La verdad es que hoy en día ya hay mucho conocimiento sobre la Aromaterapia pero desgraciadamente las diferentes escuelas, la propia evolución, su complementación con otras terapias y el hecho de que no sea un estudio reglado hacen que cada terapeuta tenga sus propias reglas.

Pese a ello habría que tener claros algunas ideas clave como el hecho de denominar en latín la especie utilizada y además hacerlo correctamente con el uso de la clasificación binomial (Código Internacional de Nomenclatura Botánica): el nombre de género en mayúscula y el epíteto específico en minúscula así como el resaltar el nombre siguiendo la norma (subrayado en textos mecanografiados y manuscritos, en cursiva en textos de ordenador)

Ejemplo: Cinnamonum verum

Entiendo que no todos tenemos una formación académica o unos conocimientos científicos básicos pero debemos interesarnos por aquello que hacemos y hacerlo bien, para evitar que finalmente, solo aquellos que han pasado por la Universidad puedan ejercer como terapeutas, perdiendo toda la fuerza de la tradición. Pero sobre todo, hay que respetar el conocimiento y utilizar una denominación científica en latín porque el lenguaje de cada día puede llevarnos a errores y equívocos que pueden dar lugar a abusos, efectos secundarios y toxicidad elevada.

Por tanto, hay que hablar con propiedad. Las moléculas aromáticas se extraen de plantas aromáticas  y la cáscara de frutas cítricas (¿Existirá entonces el “aceite esencial de fresa”?)

ESENCIA: producto obtenido de la expresión mecánica de la piel (cáscara) de los cítricos frescos (Citrus). No reciben el nombre de aceite esencial porque no hay ninguna modificación química debido a solventes o al vapor de agua, se obtiene directamente la propia esencia de la piel.


ACEITE ESENCIAL: producto obtenido por la destilación con vapor de agua. de plantas aromáticas La esencia se transforma bajo la acción del oxígeno, el agua, la temperatura, es decir, las moléculas aromáticas de la esencia pueden cambiar debido a procesos de oxidación, hidrólisis…


Hay que saber que otros métodos de extracción darán otras sustancias: esencias de percolación, extractos CO2, extractos alcohólicos de flores y frutas, macerados, concretos y absolutos… con otras propiedades y usos.

Es cierto que muchos aromaterapeutas utilizamos “aceite esencial” en lugar de “esencia” para no confundir a las personas, pero en un medio académico, jamás se utilizarán como sinónimos, porque no lo son.

¡Disfrutad con cabeza de la Aromaterapia!

lunes, 19 de diciembre de 2011

La Aromaterapia: ¿ciencia o superchería?


“Desgraciadamente, el escepticismo es generalmente la marca de la ignorancia y de la fatuidad”
Artault de Vevey

Imagínate que sabes mucho sobre un tema, ya sea porque lo has estudiado, porque te encanta y estás al día sobre él, porque te dedicas a algo relacionado… Y entonces llega alguien, que no sabe más que lo que ha podido ver por la tele e intenta rebatirte tus argumentos. ¿Una propuesta? Escúchale y discute. No con idea de convencerle sino para conocer sus puntos de vista: siempre se puede aprender de los conocimientos de los demás.

Aunque también es cierto que a veces cansa, y mucho, escuchar las mismas frases. Sobre todo si siempre hay “un alguien” que te machaca cada vez que te ve. Entonces, es mejor alejarse. A mi me pasa, por ejemplo con la comida. Siendo vegetariana se complican las comidas:

- Los humanos somos omnívoros. No podemos vivir sin carne.
(¿¡Pues entonces yo qué soy!? Un zombie)

- Las proteínas animales son necesarias para crear el músculo.
(Criaturita: ¿realmente sabes lo qué es una proteína? Porque los herbívoros no toman proteínas animales y bien hermosos que están )

Lo mismo sucede con las Terapias Tradicionales (Fitoterapia, Aromaterapia, Medicina China) o las denominadas Alternativas (Musicoterapia, Homeopatía…) Siempre hay alguien que te dice aquello de:

- Yo no creo en ellas.
- Yo tampoco pongo en un altar a las aspirinas, la verdad…

- No están demostradas científicamente.
- La existencia de Dios tampoco y menudo tinglado hay montado…

La de “No está demostrado científicamente” me gusta especialmente. 
¿Sabes lo que quiere decir “científicamente”? 
¿A caso, cuando tomas un medicamento dado por el médico convencional te lees los estudios científicos que hay sobre él?
Porque de estudios hay muchos, y según qué laboratorio los haga puede haber resultados MUY diferentes. Opino que la evidencia científica es necesaria. Pero también la experiencia. Para patologías graves no hay duda: acudir al especialista y complementar con todo lo tradicional que se pueda. Pero si unas bolitas de homeopatía me calman un dolor de cabeza: ¿qué más da que sea efecto placebo? ¡Pastillita que me he ahorrado!

Aún y así la Aromaterapia me gusta porque tiene  base científica, que no apela solo a lo energético, y por tanto es más amiga de los escépticos. Como ya he explicado anteriormente la Aromatología (Aromaterapia Científica) estudia las diferentes moléculas aromáticas y cómo éstas, a través de la piel o la olfacción, intervienen en los procesos fisiológicos de nuestro organismo. Cada molécula (reconocida a través de estudios clínicos y trabajos de investigación diversos) se estudia y se clasifica según su actividad farmacológica o toxicológica. Un ejemplo que encontramos en la bibliografía de AromaZone: la molécula 1,8-cineol tiene propiedades expectorantes a nivel respiratorio, y si además se encuentra en sinergia con el α-terapineol, el resultado será una actividad antiviral reforzada.

María Paz Arraiza, bióloga, coordinadora del curso sobre el uso industrial de las plantas aromáticas y medicinales, en la Universidad Politécnica de Madrid explica que: “según los grupos químicos que contengan los aceites esenciales producirán unos efectos u otros. Si pertenecen al grupo de los compuestos aldehídos tienen propiedades hipotensoras y sedantes. Si es al de cetonas son neurotóxicos, potencialmente abortivos a la vez que regeneradores celulares. Los fenoles son un estimulante inmunológico, pero también irritantes (por ejemplo, el eugenol, que se encuentra en muchas especies como en el aceite esencial de clavo, es un potente bactericida y anestésico, empleado mucho en odontología). En el caso del grupo de los alcoholes, como el mentol (uno de los responsables del sabor y el olor de la menta) y el geraniol, tiene propiedades antimicrobianas, antisépticas y tonificantes. Si son esteres son sedantes, antiespasmódicos y antifúngicos. En el caso de éteres son expectorantes y estimulantes. Y si pertenecen al grupo de los terpenos (abundantes en el aceite esencial de manzanilla, lavanda y romero) son estimulantes y descongestionantes”
(Los secretos de los aceites esenciales – La Vanguardia -  Os recomiendo la lectura del artículo completo)

Por tanto, un espíritu matemático y lógico tendrá respuestas a sus preguntas cuando comprenda la relación entre bioquímica aromática y las aplicaciones terapéuticas. Pero se hace necesaria una mente abierta para disfrutar de todos los beneficios de la Aromaterapia…


“Si no miramos más allá del horizonte, estaremos perdidos”
I. Serrano

viernes, 20 de mayo de 2011

Reflexiones aromáticas

Cuando alguien me pregunta sobre medicinas o terapias tradicionales les contesto que no es fácil explicar en pocas palabras toda la sabiduría de conocimientos milenarios o de maneras de curar tan diferentes a las que conocemos.
Pero siempre intento hacerles llegar lo esencial de este tipo de medicinas y terapias: que tratan al individuo y sus porqués y no a la enfermedad en sí, que valoran el entorno, las relaciones pasadas y presentes, los estilos y hábitos de vida, los sentimientos y emociones… Existe una visión holística, integral y ya hace siglos aplicaban lo que hoy se conoce como concepción biopsicosocial de la salud.


Es decir, cada tratamiento es único y está adaptado a las necesidades y especificidades de cada persona. Pero esto no es sencillo: los buenos terapeutas necesitan estudiar en profundidad a su paciente para dar con el mejor remedio. Incluso una de las críticas actuales a los médicos que recetan homeopatía es que la utilizan bajo el concepto de la alopatía: ¿dolor de cabeza? Toma el medicamento homeopático X (sin preguntarse por qué duele la cabeza, a qué se debe el dolor, si 
es agudo o crónico, cuándo mejora o empeora, si está relacionado con algún hecho concreto, cuál es el terreno del paciente…)


Yo personalmente opino que no hay que perder la esencia. Que cada ser humano es único y especial y que ahí radica la importancia de terapias y medicinas tradicionales o naturales. Pero también es cierto que no siempre tenemos tiempo o dinero, que a veces necesitamos una solución rápida y eficaz porque hay que ir a trabajar o estudiar, o cuidar de la casa y la familia… Y por eso las recetas básicas y generales, los remedios populares y asequibles se configuran como un “botiquín casero” del que echar mano en caso de necesidad. Y aunque la aromatología nos permite conocer las propiedades médicas de los aceites esenciales será la aromaterapia la que nos guíe en la parte más sutil y energética.

Yo en este blog propongo mezclas y aceites para mantener la salud y cuidar cuerpo y mente de manera general, para que sea fácil de entender y cualquiera pueda disfrutar de la aromaterapia. Aún y así, si hay una dolencia siempre hay que visitar al profesional adecuado y la automedicación no debe darse en ningún caso. 

Por lo ya explicado queda claro que mis propuestas son mezclas sencillas que yo misma he probado con buenos resultados, también daré apuntes sobre aceites menos conocidos, más espirituales pero en vuestra mano está leer, informaros y formaros y sobre todo recordar que cada persona es única y por tanto un aceite que a mi me va genial a ti puede producirte alergia, por ejemplo.

No olvidéis leer las precauciones de empleo y ser cautos… ¡es la mejor manera de disfrutar de la Aromaterapia!

martes, 26 de abril de 2011

¿Qué es la Aromaterapia?


La Aromaterapia es una parte de la Fitoterapia que utiliza los aceites esenciales que las plantas nos regalan para mantener un buen estado físico, mental y espiritual, potenciando los mecanismos propios del cuerpo hacia el bienestar y la salud en general.


La Aromaterapia Científica o Aromatología va un paso más allá, pues utilizando el método científico (estudio, observación, hipótesis, experimentación, análisis de laboratorio), sistematiza las diferentes moléculas que conforman un aceite esencial dándonos a conocer de manera rigurosa sus propiedades.

Los aceites esenciales son la parte más sutil de la planta aromática. La Naturaleza nos da mil regalos y la Aromaterapia ha sido uno de ellos. Hay muchas maneras de entender esta terapia, muchas maneras de acercarse a ella y de disfrutar de sus beneficios…

¿De qué estamos hechos nosotros?

Lo físico: un cuerpo, una fisiología que se explica a través de la bioquímica y que puede modificarse a través de la farmacología (sea de síntesis o natural).

Lo psíquico y emocional: el pensamiento, la razón, los sentimientos y emociones…

Lo energético: la energía, el potencial energético.

Lo social: somos seres relacionales, vivimos en comunidad, creamos familias, redes sociales, necesitamos del intercambio con el otro…

Y estas esferas siempre tan interconectadas entre sí…

Entonces, ¿cómo nos asomamos a la AROMATERAPIA?

- Aromatología o Aromaterapia Científica: centrada en las moléculas químicas que componen los aceites esenciales y sus efectos sobre el organismo estudiados según el método científico (ensayos clínicos para validar sus propiedades farmacológicas y su toxicidad, reconociendo sus componentes más importantes y cómo se relacionan entre ellos)
Puede parecer una visión muy “cuadrada” pero es un primer paso para conocer este mundo fantástico y callar aquellas voces que hablan de “superchería, efecto placebo, cuentos de viejas”. Proviene de la Escuela Francesa y nos ha regalado fantásticos remedios para dolencias, para mantener el bienestar físico y psíquico, para la cosmética…

- Olfatoterapia: las moléculas aromáticas de los aceites esenciales llegan hasta el sistema límbico (sistema formado por varias estructuras del cerebro relacionado con las emociones, la memoria y en íntima comunicación con el sistema endocrino). Los aromas despiertan nuestro inconsciente e influencian en las emociones. Además tienen efectos sobre la fisiología como el nivel de estrés, el deseo sexual… Pero va más allá, porque no sirve con saber que un aceite esencial tiene propiedades relajantes, a la persona debe gustarle, debe sentirse a gusto con el aroma… Proviene de la Escuela Inglesa y sirve además para crear ambientes agradables que permiten mejorar el entorno y facilitan las relaciones.

- Aromaterapia energética: más allá de lo tangible se tiene en cuenta el aspecto vibratorio del aceite esencial, su energía, su magnetismo… Aunque no reconocido por la medicina convencional otras medicinas milenarias, como la china o la ayurvédica, ya tenían esta visión de los elementos. Es por ello que los aceites esenciales se utilizan para reequilibrar estados emocionales, para ayudar a que fluya la energía… Fantástica como complemento a otras terapias alternativas o tradicionales como la acupuntura, la reflexología, la osteopatía, el masaje…


Este blog no pretende ser una puerta a complicadas fórmulas o explicaciones demasiado académicas (¡aunque algo caerá!), espera ser un punto de encuentro para compartir sinergias e ideas aromáticas, para informar de cursos y nuevos artículos...

¿Te animas a conocer un poquito más sobre Aromaterapia?