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martes, 10 de diciembre de 2013

La homeopatía se cura leyendo...

A raíz de la noticia de la regulación de los productos homeopáticos como medicamentos ha surgido el gran debate. Detractores y fieles usuarios se tiran de los pelos por diversas razones. Que si no está demostrado científicamente y por tanto no hay evidencia científica. Que si es un negocio de las farmacéuticas y las bolitas son solo un placebo que engaña a los bobos. Que al no tener indicaciones terapéuticas no debería ser considerada medicamento… La regulación de la homeopatía aparece como un interés económico más. Se quiere regular antes de decidir si es o no un medicamento, si es o no efectiva…


Yo no tengo una opinión fundada al respecto pero debo reconocer que cuando leí la frase “la homeopatía se cura leyendo” en uno de los blogs médicos que sigo me dio mucha pena. Pena porque desde el estamento médico se nos sigue considerando a los usuarios como bestias pardas sin capacidad de discernimiento, reflexión o argumentación. Pena porque se sigue creyendo que solo aquello demostrado científicamente puede ser efectivo, válido, real. Pena porque se sigue creyendo que la investigación científica permite la seguridad de los medicamentos que tomamos (¡cuántos medicamentos “evidenciados” y comercializados han resultado después ser muy dañinos y retirados!) Pena porque se sigue creyendo que la Ciencia está libre de intereses económicos… Pena porque se relega a un segundo plano el camino de las técnicas cualitativas (aquellas que recogen los sentimientos, experiencias, emociones, vivencias…) y que son la base de las Ciencias Sociales (¡que también son Ciencia!)

Yo no sé “si creo en la homeopatía”. Yo no sé “si funciona”. Y me niego a utilizar el “a mí me funciona”, vaya a ser que ciertos sectores de la sociedad me crean tonta y ya no me permitan votar, o estudiar, o expresarme… Quizá aún no tenga una opinión sobre la homeopatía, pero sí sobre el jaleo que se está formando.

Si la regulación es un intento de ganar dinero, será como con la medicina alopática. A la que le dan igual las causas y solo trata signos y síntomas, a la que le dan igual todos los aspectos psicosociales o relacionales de la salud y la enfermedad. Además, hay unas normas que exigen que los medicamentos sean científicamente probados, si la homeopatía no se puede demostrar científicamente, estará contradiciendo estas normas y por tanto no debería ser considerada un medicamento.

Abanderar el “solo es un placebo” me parece de un extremo paternalismo en un momento en el que la autonomía y los derechos de los pacientes (queremos ser “actientes”) deberían ser respetados. Quizá justamente habría que estudiar dicho efecto placebo. Si la comunidad científica está tan convencida de que esto es así y cada vez más personas utilizan la homeopatía porque “a ellos les funciona”, ¿no habría que valorar si el efecto placebo está ayudando de alguna manera? ¿Sería esto condenable?

Entiendo el interés de la comunidad médica en protegernos de la charlatanería, de los engaños y de los posibles peligros de terapias milagro que nos alejarían de la medicación que realmente nos puede ayudar. Totalmente comprensible y de agradecer porque NUNCA debemos sustiuir tratamientos efectivos y reconocidos por terapias no constrastadas. Pero la fina línea del paternalismo tiende a aparecer.
Ah, el paternalismo. Los mismos que te dicen que te informes, que no te dejes engañar por las terapias alternativas buscan que dependas de un sistema un tanto extraño:

- Me duele la cabeza.
- No te automediques.
- Me voy a urgencias... (porque me duele AHORA y no se si me dolerá en un mes cuando tenga la visita con el de cabecera
- ¿Has venido a urgencias por un dolor de cabeza? ¡Las urgencias están saturadas, es que la gente consulta por nada!
- ¿Y cómo sabré si es nada o tengo algo grave?
- ...
- En realidad, creo que me duele por estrés, porque tengo muchos problemas económicos, cuido a una persona dependiente, estoy en tensión, tengo la espalda siempre inflamada...
- Pastillita.
- Ya, pero eso no tratará las causas, ¿no? (porque son psicosociales ;)
- Pastillita.
- O_O

Bueno, algunos te animan a que comas sano, hagas ejercicio... ¿Cómo? Si no hay ni tiempo ni dinero... Si hay que ir a trabajar aunque te estés muriendo...

El quid de la cuestión está la educación en salud, en la promoción de la salud y en el respeto a la autonomía de la persona. Nos dicen que la homeopatía “se cura leyendo” pero leyendo, ¿el qué?

Los Colegios profesionales de Médicos, Enfermeros o Farmacéuticos enseñan Homeopatía. Te encuentras prescripción en las consultas de medicina de familia del CAP, ¡incluso en las “naturales” nuevas salas de partos! Las Universidades ofrecen posgrados sobre homeopatía. Por otro lado, y con razón, asociaciones de estudiantes de medicina o de médicos, químicos y otros científicos te dicen que la Homeopatía es un chanchullo. Como sucedió con la vacuna del papiloma humano, que si sí, que si no, que si hay evidencia pero la venden como les conviene, que si se pone a menores sin preguntar sobre su actividad sexual, que si se pone en colegios en vez de en el CAP, que si hay niñas con serios efectos secundarios, que si unos dicen que sí y otros te dicen que no, que es totalmente voluntario pero si te niegas se te señalará con el dedo…
Con la Aromaterapia nos sucede lo mismo. Hay estudios que avalan su eficacia pero no se puede hablar de evidencia científica. Ahora es la Homeopatía, mañana serán los aceites esenciales.

No hay evidencia de la efectividad de la Aromaterapia durante el parto (Sociedad Madrileña de Medicina de Familia)
Estudio en PubMed: la Aromaterapia demuestra su validez durante el parto para ayudar contra la ansiedad y el miedo.
Estudio en PubMed: Aromaterapia útil en la menopausia.
Cochrane: el ae de menta en náuseas postoperatorias, mejor que placebo, pero peor que tto. habituales.
Lavanda: insuficiente evidencia (que no es lo mismo que ineficaz)

¿A quién creer? Si tengo esta información contradictoria, ¿qué debo hacer?

Seguir leyendo, sí señor, informarme, valorar la información, elaborarla, tomar una decisión, argumentarla y aceptar sus consecuencias. Y pedir que se respete. Porque hasta que TODA la comunidad científica no se ponga de acuerdo, nosotros tampoco podremos hacerlo…

Yo no me voy a posicionar ni a favor ni en contra. Yo confío en que:


No sustituirás a tu médico por ninguna terapia, porque éstas, justamente, son complementarias y él debe saber que las usas.

Serás capaz de valorar lo que te funciona o no, si te están engañando, si te estás autoengañando.

Conocerás y respetarás las precauciones de empleo de cualquier producto homeopático, fitoterapéutico, aromaterapéutico…

Entenderás la salud como un equilibrio biopsicosocial (y porqué no, emocional y espiritual…) y priorizarás la prevención: intentando comer sano, hacer ejercicio, no tener hábitos tóxicos, potenciar aquello que te gusta, estar con los que amas…

Exigirás que se respeten tu autonomía y tus derechos como usuario del sistema sanitario. Respetarás tus deberes de la misma manera.


La Evidencia Científica es necesaria. Mucho. Pero también las experiencias de los pacientes. ¿Un ejemplo? El maltrato psicológico. Desde las Ciencias Sociales podemos pasar cuestionarios y hacer estadísticas (¿Te sentías maltratado? Sí/No) pero lo que nos enriquece son los relatos, los matices, las experiencias de las personas afectadas… 

El amor, el bienestar con un abrazo, la sonrisa ante una melodía… No sé si estarán demostrados científicamente… Pero qué bien sientan, ¿verdad? Qué bien sientan… 

domingo, 15 de abril de 2012

Automedicación

Hace ya algún tiempo asistí a la presentación de un producto cosmético en una farmacia del lugar donde vivía. La verdad es que fue una tarde muy agradable porque era como encontrarse entre amigos. Debido a esta confianza, al acabar la presentación la conversación dio varias vueltas hasta que nos encontramos debatiendo sobre terapias y medicinas tradicionales y alternativas.
La dueña de la farmacia nos comentó que había dejado de vender complementos alimenticios, infusiones de hierbas o parches para adelgazar que llevaran algas. Según ella, los compuestos activos de estos productos podían interferir con la medicación que estuviera tomando la persona, así como llegar a hacer daño en el organismo. Un ejemplo clásico: el fucus (un alga) debe ser evitado cuando hay problemas de tiroides debido a su contenido en yodo.

- “Es que la gente abusa de lo que ellos creen que son cosas naturales y como no saben pensar por sí mismos se creen todo lo que dicen los charlatanes. No se debería dejar vender estas cosas en farmacias para que no haya automedicación.”

Todos le dieron la razón. Por supuesto, yo fui la nota discordante.

- “La reflexión es lógica y está argumentada. Aún y así, por esa regla de tres, todos los medicamentos sin receta también deberían ser retirados, ¿no?”

Pastillas para la garganta, analgésicos y antiinflamatorios, cremas diversas… Me contestó que era diferente. Pero no lo es. Si yo voy a la farmacia y compro analgésico porque me duele la  cabeza puedo estar obviando otros tratamientos o alergias, si no leo el prospecto, puede haber interacciones con otros medicamentos, reacciones alérgicas…
Le hice ver que incluso yendo al médico no estamos “a salvo”. A veces el médico nos receta un medicamento para algo concreto sin tener (sin conocer o no querer conocer) en cuenta nuestro estado general, otra medicación que podamos estar tomando, incluso alimentos concretos que podrían interaccionar…

¿Por qué escribo todo esto? Para tratar el tema de la automedicación.
Desde mi humilde punto de vista la automedicación es un riesgo, sobre todo en casos graves y crónicos. Sea del tipo que sea: de medicamentos de síntesis o de medicamentos naturales. Siempre hay que consultar al profesional experto cuando tenemos una dolencia, una duda…

Pero no nos engañemos. En pleno periodo de crisis económica, de recortes… ¿qué pasa si vamos al médico cada vez que tenemos un resfriado? Que nos acusan de abusar del sistema… Y entonces, ¿qué solemos hacer?
Ir a la farmacia y comprar lo primero que nos recomiendan o echar mano del botiquín casero.

Es un mensaje contradictorio. Por un lado nos advierten de lo peligrosa que es la automedicación pero por otro nos señalan con el dedo acusador si queremos tener una relación cercana con el sistema sanitario.

Repito que para mi la automedicación es un riesgo. Pero siempre corremos riesgos. En la calle, en el trabajo… Y no por ello dejamos de salir, de vivir. Es lógico, por tanto, que intentemos buscar nuestro propio bienestar cuando nos encontramos mal: infusiones, algún medicamento para el dolor o la fiebre…

Pero esto no acaba aquí. Quizá el mayor problema es que nos tratan de tontos, de ingenuos, de no tener capacidad para decidir por nosotros mismos. Y eso es algo que debemos reivindicar, nuestra autonomía y nuestra capacidad de decisión.
Para ello es básica la educación. Si hay una buena educación en salud sabremos entender los prospectos, sabremos cuándo ir al médico, sabremos cuándo pedirle al farmacéutico que no nos dé cualquier medicamento porque padecemos esta u otra dolencia, seremos capaces de buscar respuestas por nosotros mismos, de exigir estar informados, de conocer los riesgos y los beneficios de una intervención, de pedir alternativas a los tratamientos propuestos…

Por tanto, si queréis probar las fantásticas propiedades de las medicinas tradicionales y alternativas, informaos, leed las precauciones de empleo, consultad con los profesionales de confianza, sed críticos y a la vez abiertos de mente y espíritu…

Así que, ya sabéis, si tenéis una mínima duda, no utilicéis ningún medicamento por vuestra cuenta, sea del tipo que sea, y consultad siempre al profesional competente en la materia. Si lo hacemos con cabeza, o dejéis que nadie os diga que abusáis del sistema por querer estar informados.  
Es nuestra salud.

lunes, 19 de diciembre de 2011

La Aromaterapia: ¿ciencia o superchería?


“Desgraciadamente, el escepticismo es generalmente la marca de la ignorancia y de la fatuidad”
Artault de Vevey

Imagínate que sabes mucho sobre un tema, ya sea porque lo has estudiado, porque te encanta y estás al día sobre él, porque te dedicas a algo relacionado… Y entonces llega alguien, que no sabe más que lo que ha podido ver por la tele e intenta rebatirte tus argumentos. ¿Una propuesta? Escúchale y discute. No con idea de convencerle sino para conocer sus puntos de vista: siempre se puede aprender de los conocimientos de los demás.

Aunque también es cierto que a veces cansa, y mucho, escuchar las mismas frases. Sobre todo si siempre hay “un alguien” que te machaca cada vez que te ve. Entonces, es mejor alejarse. A mi me pasa, por ejemplo con la comida. Siendo vegetariana se complican las comidas:

- Los humanos somos omnívoros. No podemos vivir sin carne.
(¿¡Pues entonces yo qué soy!? Un zombie)

- Las proteínas animales son necesarias para crear el músculo.
(Criaturita: ¿realmente sabes lo qué es una proteína? Porque los herbívoros no toman proteínas animales y bien hermosos que están )

Lo mismo sucede con las Terapias Tradicionales (Fitoterapia, Aromaterapia, Medicina China) o las denominadas Alternativas (Musicoterapia, Homeopatía…) Siempre hay alguien que te dice aquello de:

- Yo no creo en ellas.
- Yo tampoco pongo en un altar a las aspirinas, la verdad…

- No están demostradas científicamente.
- La existencia de Dios tampoco y menudo tinglado hay montado…

La de “No está demostrado científicamente” me gusta especialmente. 
¿Sabes lo que quiere decir “científicamente”? 
¿A caso, cuando tomas un medicamento dado por el médico convencional te lees los estudios científicos que hay sobre él?
Porque de estudios hay muchos, y según qué laboratorio los haga puede haber resultados MUY diferentes. Opino que la evidencia científica es necesaria. Pero también la experiencia. Para patologías graves no hay duda: acudir al especialista y complementar con todo lo tradicional que se pueda. Pero si unas bolitas de homeopatía me calman un dolor de cabeza: ¿qué más da que sea efecto placebo? ¡Pastillita que me he ahorrado!

Aún y así la Aromaterapia me gusta porque tiene  base científica, que no apela solo a lo energético, y por tanto es más amiga de los escépticos. Como ya he explicado anteriormente la Aromatología (Aromaterapia Científica) estudia las diferentes moléculas aromáticas y cómo éstas, a través de la piel o la olfacción, intervienen en los procesos fisiológicos de nuestro organismo. Cada molécula (reconocida a través de estudios clínicos y trabajos de investigación diversos) se estudia y se clasifica según su actividad farmacológica o toxicológica. Un ejemplo que encontramos en la bibliografía de AromaZone: la molécula 1,8-cineol tiene propiedades expectorantes a nivel respiratorio, y si además se encuentra en sinergia con el α-terapineol, el resultado será una actividad antiviral reforzada.

María Paz Arraiza, bióloga, coordinadora del curso sobre el uso industrial de las plantas aromáticas y medicinales, en la Universidad Politécnica de Madrid explica que: “según los grupos químicos que contengan los aceites esenciales producirán unos efectos u otros. Si pertenecen al grupo de los compuestos aldehídos tienen propiedades hipotensoras y sedantes. Si es al de cetonas son neurotóxicos, potencialmente abortivos a la vez que regeneradores celulares. Los fenoles son un estimulante inmunológico, pero también irritantes (por ejemplo, el eugenol, que se encuentra en muchas especies como en el aceite esencial de clavo, es un potente bactericida y anestésico, empleado mucho en odontología). En el caso del grupo de los alcoholes, como el mentol (uno de los responsables del sabor y el olor de la menta) y el geraniol, tiene propiedades antimicrobianas, antisépticas y tonificantes. Si son esteres son sedantes, antiespasmódicos y antifúngicos. En el caso de éteres son expectorantes y estimulantes. Y si pertenecen al grupo de los terpenos (abundantes en el aceite esencial de manzanilla, lavanda y romero) son estimulantes y descongestionantes”
(Los secretos de los aceites esenciales – La Vanguardia -  Os recomiendo la lectura del artículo completo)

Por tanto, un espíritu matemático y lógico tendrá respuestas a sus preguntas cuando comprenda la relación entre bioquímica aromática y las aplicaciones terapéuticas. Pero se hace necesaria una mente abierta para disfrutar de todos los beneficios de la Aromaterapia…


“Si no miramos más allá del horizonte, estaremos perdidos”
I. Serrano

martes, 19 de julio de 2011

Para mamá...

Una querida amiga va a ser mamá… ¡Ya estamos esperando todos para ver la carita del peque! Tanto ella como su marido están emocionados preparando el hogar para el bebé, que va a llenar de alegría su vida.

La Aromaterapia está más que indicada para acompañar a la mamá durante su embarazo y parto y a los niños durante toda su etapa de crecimiento. Pero yo desde este blog no puedo recomendar aceites esenciales, porque si ya normalmente hay que ser precavidos, en estos momentos mucho más. Es muy importante consultar con un buen profesional que pueda aconsejar desde el conocimiento y la experiencia.
¡Pero ya sabéis que además de los aceites esenciales la Naturaleza y la Aromaterapia nos regalan otros productos fantásticos!
Por eso dedico esta entrada a mi amiga Rachel y también a Ana de Creciendo con David que va a empezar un camino de formación para acompañar a futuras mamás…

A partir de los 4 meses de gestación:


CUIDADO HIDRATANTE CORPORAL

Fundir 50 gramos de manteca de Karité al baño maría y añadir 10 ml de aceite vegetal de aguacate, 10 ml de aceite vegetal de rosa mosqueta y 10 ml de aceite vegetal de avellana.
Poner en un tarro y esperar a que la manteca solidifique.
Todos los ingredientes deberían ser Bio.
¡Increíble mezcla hidratante que también las no embarazadas podemos disfrutar!


AMBIENTE RELAJANTE

Mezclar hidrolato de Ylang-ylang con hidrolato de Rosa. Utilizando un bote tipo “spray” pulverizar en la estancia a aromatizar. También ideal si después del parto te notas un poco tristona.


¡NO A LAS NÁUSEAS!

Se ponen unas gotitas de hidrolato de Albahaca o de Flores de Naranjo en un pañuelo que se pueda llevar a todas partes y oler en el momento que lleguen las náuseas. Se puede realizar digitopuntura (presión o ligero masaje) en los puntos que señalan las fotografías. No olvidéis tomar ricos zumos de frutas y verduras frescas y biológicas.




PREPARACIÓN del PERINEO

A partir del octavo mes de gestación se puede masajear esta zona suavemente con aceite vegetal de Macadamia.


¡Recuerda comentar con tu comadrona tu uso de estos remedios! Y no dudes en buscar profesionales que escuchen tus preferencias y te acompañen en el proceso de tomar decisiones. ¿Ya sabes lo que es una DOULA? Pues pincha aquí.

¡Un saludo aromático!

martes, 31 de mayo de 2011

Bienestar menstrual


Quizá sois de las que pasáis vuestras reglas sin molestia alguna. No es mi caso, lo reconozco.

¿Qué hago? Control médico, por supuesto. Y la mayoría de veces medicación convencional, ¡cuando el dolor aprieta y hay que seguir el ritmo...!


¡Y el remedio más aromático! ¡Mi sinergia de aceites esenciales! Os recomiendo estas mezclas para que las probéis y sean complementarias a vuestros cuidados habituales, pero recordad comentarlo con el médico.

Sinergia para dolores menstruales
- 50 ml de aceite vegetal de Sésamo.
- 10 gotas de aceite esencial de Albahaca (Ocinum basilicum ssp basilicum)- 5 gotas de aceite esencial de Lavanda (Lavandula angustifolia)- 3 gotas de aceite esencial de Estragón (Artemisia dracunculus)- 1 gota de aceite esencial de Ylang-Ylang (Cananga Odorata) – opcional: ¡a mi es que me encanta su aroma!


Sinergia para dolores menstruales (II)- 50 ml de aceite vegetal de Onagra.
- 10 gotas de aceite esencial de Albahaca (Ocinum basilicum ssp basilicum)- 3 gotas de aceite esencial de Estragón (Artemisia dracunculus)- 2 gotas de aceite esencial (esencia) de Naranja amarga (Citrus aurantium ssps aurantium)- 2 gotas de aceite esencial de Lavandín Super (Lavandula x burnatii super)



Yo he probado las dos sinergias y aunque el aroma de la segunda es increíble y va muy bien, personalmente me quedo con la primera. Las dos están hechas con aceites esenciales antiálgicos, antiinflamatorios, antiespasmódicos, relajantes… el aceite vegetal puede ser el que más os guste a vosotras.

Modo de uso: yo aplico una pequeña cantidad de la mezcla ya un par de días antes del período dándome un suave masaje por el bajo vientre. Durante la regla aplicar de dos a tres veces también en el bajo vientre pero se puede poner una pequeña cantidad en el talón y bajo el tobillo (la zona externa)


Espero que os gusten.



¿Qué remedios naturales utilizáis vosotras para vuestras molestias femeninas?



Os recomiendo la lectura del libro “Cuerpo de Mujer, Sabiduría de Mujer”

de la Dra. Northup.


¡Saludos aromáticos!


(No olvidéis hacer el test de tolerancia para estos aceites esenciales o vegetales y retirar la mezcla si escuece o pica la piel. Leer siempre las precauciones de empleo. Ante dolencias serias y severas, cualquier duda o si estáis tomando medicación, consultar con el médico o el terapeuta)

viernes, 20 de mayo de 2011

Reflexiones aromáticas

Cuando alguien me pregunta sobre medicinas o terapias tradicionales les contesto que no es fácil explicar en pocas palabras toda la sabiduría de conocimientos milenarios o de maneras de curar tan diferentes a las que conocemos.
Pero siempre intento hacerles llegar lo esencial de este tipo de medicinas y terapias: que tratan al individuo y sus porqués y no a la enfermedad en sí, que valoran el entorno, las relaciones pasadas y presentes, los estilos y hábitos de vida, los sentimientos y emociones… Existe una visión holística, integral y ya hace siglos aplicaban lo que hoy se conoce como concepción biopsicosocial de la salud.


Es decir, cada tratamiento es único y está adaptado a las necesidades y especificidades de cada persona. Pero esto no es sencillo: los buenos terapeutas necesitan estudiar en profundidad a su paciente para dar con el mejor remedio. Incluso una de las críticas actuales a los médicos que recetan homeopatía es que la utilizan bajo el concepto de la alopatía: ¿dolor de cabeza? Toma el medicamento homeopático X (sin preguntarse por qué duele la cabeza, a qué se debe el dolor, si 
es agudo o crónico, cuándo mejora o empeora, si está relacionado con algún hecho concreto, cuál es el terreno del paciente…)


Yo personalmente opino que no hay que perder la esencia. Que cada ser humano es único y especial y que ahí radica la importancia de terapias y medicinas tradicionales o naturales. Pero también es cierto que no siempre tenemos tiempo o dinero, que a veces necesitamos una solución rápida y eficaz porque hay que ir a trabajar o estudiar, o cuidar de la casa y la familia… Y por eso las recetas básicas y generales, los remedios populares y asequibles se configuran como un “botiquín casero” del que echar mano en caso de necesidad. Y aunque la aromatología nos permite conocer las propiedades médicas de los aceites esenciales será la aromaterapia la que nos guíe en la parte más sutil y energética.

Yo en este blog propongo mezclas y aceites para mantener la salud y cuidar cuerpo y mente de manera general, para que sea fácil de entender y cualquiera pueda disfrutar de la aromaterapia. Aún y así, si hay una dolencia siempre hay que visitar al profesional adecuado y la automedicación no debe darse en ningún caso. 

Por lo ya explicado queda claro que mis propuestas son mezclas sencillas que yo misma he probado con buenos resultados, también daré apuntes sobre aceites menos conocidos, más espirituales pero en vuestra mano está leer, informaros y formaros y sobre todo recordar que cada persona es única y por tanto un aceite que a mi me va genial a ti puede producirte alergia, por ejemplo.

No olvidéis leer las precauciones de empleo y ser cautos… ¡es la mejor manera de disfrutar de la Aromaterapia!

lunes, 25 de abril de 2011

De escribir sobre Aromaterapia...


No es fácil escribir sobre “terapias alternativas”.

Por eso no voy a hacerlo. Este blog tan solo quiere ser una ventana a un mundo increíble: el de la Aromaterapia.
Y no es una terapia alternativa, ni complementaria (aunque complementa de manera fantástica tantas otras terapias como necesitemos en un momento dado), es una manera de abrir la mente a nuevas experiencias. No pretende curar, solo acompañar.

Los aceites esenciales son productos químicos de la naturaleza y como tal podemos reconocer sus moléculas y las propiedades que éstas nos ofrecen. No es cuestión de “creer o no” como si se tratara de una religión. Es cuestión de probar, de consultar a los expertos, de conocer las propiedades de estas moléculas y sobre todo, de leer mucho, de informarse y hacer las cosas con precaución.

No pretendo crear escuela, tan solo compartir mis conocimientos, aquello que he ido aprendiendo estos años como aromaterapeuta, gracias a los cursos realizados y a las experiencias vividas. ¡¡Es por ello que se aceptan críticas constructivas y aportaciones!!

¡Que este blog sea un punto de encuentro!